lunes, 12 de octubre de 2015

Catarros otoñales


Con la llegada del otoño llegan de nuevo los dichosos catarros, el inicio del curso escolar hace que nuestros pequeños estén más expuestos a los virus y por ende nosotros mismos terminemos contagiándonos.  
Por otro lado las diferencias bruscas de temperatura, diferencia entre el día y la noche, incluso entre la mañana y la tarde, hacen que en un momento del día nos descuidemos y vayamos con poa ropa o con exceso de la misma y luego después de sudar nos desvestimos y es ahí cuando cogemos frío.

Primeros síntomas: dolor de garganta, malestar general, tos seca o con mucosidad, obstrucción nasal, fiebre. Los síntomas suelen ser más intensos en los tres primeros días para ir decayendo en el trascurso de una o dos semanas.

Prevención:
- La medida más eficaz es el lavado de las manos, un estudio demostró que un lavado exhaustivo de las manos en diferentes momentos del día (siempre antes de comer y después del baño) reducía en un 50%  las infecciones respiratorias y digestivas.
- Utilizar pañuelos desechables.
- Tápese la nariz al toser y al estornudar para evitar contagios.
- Evite los ambientes cargados.
- Evite el tabaco.
-Evite los cambios bruscos de temperatura.
- Protéjase del frío.
- Beba gran cantidad de líquidos para que las secreciones nasales sean más fluidas.
- Mantenga las vías respiratorias húmedas. Puede ser conveniente humidificar el ambiente y realizar inhalaciones de vapor.
- En niños pequeños, suele ser útil el hacer lavados de las fosas nasales con suero fisiológico.
- En casa ventilar bien las habitaciones y evitar los espacios con humos.

Tratamiento de los síntomas:
- Para la fiebre o el malestar general se puede tomar paracetamol, ibuprofeno o ácido acetilsalicílico.
- No se recomienda tomar antibióticos ya que se trata de una enfermedad vírica y no bacteriana.
- En el proceso catarral pueden darse dos tipos de tos: la tos improductiva o seca y la tos productiva, que ayuda a eliminar la mucosidad y, por lo tanto, no es conveniente suprimirla, a no ser que sea tan molesta que impida el sueño o realizar una actividad normal. Es necesario beber abundantes líquidos para facilitar la salida del moco y, en ocasiones, se pueden tomar fármacos mucolíticos y fármacos expectorantes.
- Es importante el descanso y una alimentación rica en vitaminas y minerales para ayudar a reponerse.

Remedios naturales:
- Los remedios más tradicionales contra los resfriados son el propóleo y la equinácea. El propóleo es un excelente antiviral natural, mientras que la equinácea es a la vez antiviral y antibacteriana. Ambas sustancias potencian las defensas naturales del organismo, por lo que son idóneas para utilizarse cuando aparecen los primeros síntomas.
- Miel y limón, para descongestionar y suavizar la garganta, el limón te aportará vitamina C y es un antibiótico natural.

- Vapores de eucalipto para despejar las fosas nasales. Coloca en una olla hirviendo agua con unas hojas de eucalipto, también puedes comprar esencia de eucalipto en la herboristería o la farmacia. Puedes aumentar la eficacia colocándote una toalla sobre la cabeza para absorber mejor los vapores. Por la noche y para que los peques respiren mejor puedes poner unas gotas de esencia en un cuenco con agua sobre los radiadores o en un humificador.
- Jenjibre, es uno de los mejores antibióticos naturales que existen. Puedes tomarlo en infusión con unas gotitas de miel.

- Cebolla con miel para la tos, pica muy finito la cebolla y déjala en la nevera con 2-3 cucharaditas de miel, el caldito resultante se toma 3 veces al día, es un remedio eficaz contra la tos y no es tan mal de sabor como en principio parece (similar a la cebolla caramelizada).

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