lunes, 6 de marzo de 2017

Detalles de boda: entre la tradición y la modernidad

Tradicionalmente es el padrino de la boda el encargado de entregar los detalles a los hombres mientras que la madrina es la encargada de obsequiar a mujeres y niños. El detalle masculino por excelencia es el puro, mientras que los cigarrillos eran para las casadas y los alfileres para las solteras.
La tradición de obsequiar a los invitados con un detalle de boda podemos decir que se mantiene hoy en día, aunque de una de diferente manera, ya no se suele obsequiar a los invitados con puro y cigarrillos (aunque hay quien prefiere mantener esta viva esta tradición) y se adopta la costumbre por otro lado mucho más sana de obsequiar a los invitados con detalles de lo más diverso, buscando cada vez más que se trate de un regalo de boda original y práctico.
También las personas que se solían encargar de repartir los regalos entre los invitados han cambiado sus papeles, ya no son los padrinos sino muchas veces son los propios hermanos  o amigos de los novios los que se encargan de esta tarea.

Lo vintage está de moda:

Aunque se ha cambiado en cuanto al tipo de detalle que se ofrece a los invitados la estética vintage no pasa de moda, por el contrario muchas parejas buscan ese toque antiguo y romántico que le dará a su boda un color y un encanto especial. Este encanto se puede ver reflejado en la estética de los novios, tanto en la ropa como en los peinados, la decoración del banquete, las flores y detalles que decoraran las mesas y también en los detalles de boda. 

Regalos con mensaje: 

Además de ofrecer un regalo de boda funcional y de acuerdo con la estética de la boda se busca cada vez más sorprender a los invitados con un detalle que sea de su agrado y les resulte divertido. 
Por ello cada vez más se valoran más los regalos de boda que ofrecen un mensaje especial para los invitados o bien un mensaje bonito o romántico que llegue a su corazón o bien un mensaje divertido para los novios más desenfadados. 
  





Regalos para bodas calurosas:


La mayor parte de las bodas se celebran en verano, solemos escoger estas fechas porque dan más juego para celebrar ciertas actividades al aire libre como el cóctel para los invitados, el baile, las fotografías y hasta la misma ceremonia. A parte decir que todas queremos lucir nuestras mejores galas ese día y la mayor parte de los vestidos son ligeros, de manga corta, tirantes o palabra de honor y no queremos taparlos con una chaqueta o abrigo sino lucirlos en todo su esplendor.
Se suma esto el que los días son más largos y podemos aprovechar más horas de luz para la ceremonia y la sesión fotográfica de los novios.
Lo que muchas veces no pensamos es en el bochorno que muchas veces van a padecer nuestros invitados cuando nos empeñamos en celebrar nuestra boda a las 12 de la mañana en Agosto al aire libre por ejemplo.
Para paliar o compensar en cierta medida este pequeño ‘’sacrificio’’ estaría bien tener un pequeño detalle con los invitados que se puede dejar en la entrada de la ceremonia como un pequeño refresco o un práctico abanico para las mujeres.

Regalos para bodas de invierno:

Muchos novios prefieren elegir para su boda otra época diferente al verano, en primavera u otoño porque se trata de unas estaciones con un encanto especial, sobre todo si se celebra en el campo o en la montaña o también en invierno.
Puede ser por un motivo romántico, para rememorar por ejemplo la fecha en que se conocieron o también puede deberse a motivos prácticos como ajustarse al calendario laboral de los novios. Eso sí es verdad, casarse en invierno tiene una gran ventaja y es que los precios de los servicios que más encarecen la boda, cómo el banquete, suelen ser más asequibles en estas fechas y los restaurantes, fincas y hoteles ofrecen ventajas especiales o servicios adicionales incluidos en el precio.
Para los que se casan en invierno un regalo muy práctico y calentito pueden ser estos originales y llamativos calentadores de manos. 







1 comentario:

GuiselleT dijo...

Me encanta, se me acerca la hora, así que pronto tendréis noticias mías!